Hacemos matchmaking de verdad: te conocemos por conversación y te presentamos a alguien que hace sentido. Sin swipe, sin catálogo, sin perfiles para deslizar.
Una conversación de 20 minutos, no un formulario de 60 preguntas. Queremos entender cómo funcionas, no en qué casillas caes.
No cruzamos edades ni intereses. Miramos cómo te relacionas, qué te cansa y qué necesitas que la otra persona entienda sin que se lo expliques.
Con nombre y razones, antes de cualquier cosa. Si te hace sentido, los presentamos. Si no, no pasa nada y la otra persona nunca se entera.
Somos Facu y Javi. Antes de El Hilo, pasamos por lo mismo que todos: apps, matches, conversaciones que no llegaban a ningún lado. Ahí entendimos que lo que de verdad funciona no es tener más opciones, sino que alguien de confianza te presente a la persona correcta. Por eso existe El Hilo.
No hay perfil. No hay catálogo. Nadie te puede buscar acá.
Lo que conversamos contigo lo vemos solo nosotros dos.
Cuando creemos que hay alguien para ti, te contamos quién es y por qué antes de cualquier cosa. Decides tú.
Y si dices que no, la otra persona nunca se entera de que existió la conversación.
No. Todo pasa conversando por WhatsApp: nada que descargar, ningún perfil que armar. Y lo que nunca va a haber acá es un catálogo de gente para deslizar.
Hoy estamos en Santiago, conversando con gente que anda entre los 25 y los 38 y que está buscando algo serio. No es una regla de hierro: si crees que esto es para ti, escríbenos y lo conversamos.
Solo nosotros dos. No hay perfil público ni catálogo, y nadie te puede buscar acá. Si pensamos en presentarte a alguien, primero te contamos a ti quién es y por qué. Recién si dices que sí, esa persona sabe de ti.
El primer grupo en Santiago no paga. Más adelante El Hilo va a tener un costo por presentación, y te lo vamos a avisar mucho antes de que ocurra.
Puede pasar y lo conversamos antes. Cuando te contamos de alguien, te damos contexto suficiente para que sepas si ya lo conoces. Si no te acomoda, no pasa nada más.
Depende de si aparece alguien que calce de verdad. Puede ser en dos semanas o en dos meses. No presentamos por presentar: preferimos que esperes a mandarte a cualquiera.
Porque cada presentación lleva nuestro nombre. Conversamos con cada persona antes de aceptarla, y si te presentamos a alguien que no tenía sentido, lo sabes tú y lo sabemos nosotros. Preferimos que nos midas por eso.
Partimos con 30 personas y las elegimos una por una. Conversamos con cada una antes de decir que sí.